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martes, 26 de octubre de 2010

Mensajes

El fútbol y su verdadero significado

Las páginas que siguen están dedicadas a aquellos niños que una vez, hace años, se cruzaron conmigo en Calella de la Costa. Venían de jugar al fútbol, y cantaban: "Ganamos, perdimos, igual nos divertimos"

Eduardo Galeano (en el libro "El Fútbol, a sol y sombra")


La pasión por el fútbol

Hay quienes sostienen que el fútbol no tiene nada que ver con la vida del hombre, con sus cosas más esenciales.

Desconozco cuánto sabe esa gente de la vida. Pero de algo estoy seguro: no saben nada de fútbol.

Eduardo Sacheri (en el libro "Esperándolo a Tito y otros cuentos de fútbol")

sábado, 10 de julio de 2010

Reflexiones

"Yo aprendí por el deporte que la generosidad era mejor que la indiferencia, aprendí el valor de la significación del coraje, aprendí la importancia del esfuerzo y aprendí lo trascendente de la rebeldía. Son los tres o cuatro elementos con que yo después traté de orientar mi vida. No necesariamente tienen que ser ellas las elegidas, pero sí es indispensable que uno sepa cuáles son las virtudes alrededor de las cuales quiere vivir" (Marcelo Bielsa)



"Porque de ahí en más nada va a tener gusto a nada o peor, porque todo va a tener gusto a ella: el aire y las tostadas, el insomnio y los besos de cualquier otra mujer que se le cruce..." (Eduardo Sacheri, en el libro La pregunta de sus ojos)





"Fue en un pueblo apoyado sobre el río donde la sobrina del Roto nació, creció y aprendió que los penales son una excusa para que la Tierra quede brevemente en silencio" y "El Alto aprendió durante unas vacaciones de adolescencia que hay circunstancias en la historia en las que un hombre sólo es un hombre si puede pronunciar la palabra 'no'" (Ariel Scher, en el libro Fútbol en el bar de los sábados)

domingo, 13 de julio de 2008

Ciento veinte millones de niños en el centro de la tormenta

Para quienes conciben la historia como una competencia, el atraso y la miseria de América Latina no son otra cosa que el resultado de su fracaso. Perdimos; otros ganaron. Pero ocurre que quienes ganaron, ganaron gracias a que nosotros perdimos: la historia del subdesarrollo de América Latina integra, como se ha dicho, la historia del desarrollo del capitalismo mundial. Nuestra derrota estuvo siempre implícita en la victoria ajena; nuestra riqueza ha generado siempre nuestra pobreza para alimentar la prosperidad de otros: los imperios y sus caporales nativos. En la alquimia colonial y neocolonial, el oro se transfigura en chatarra, y los alimentos se convierten en veneno. Potosí, Zacatecas y Ouro Preto cayeron en picada desde la cumbre de los esplendores de los metales preciosos al profundo agujero de los socavones vacíos, y la ruina fue el destino de la pampa chilena del salitre y de la selva amazónica del caucho; el nordeste azucarero de Brasil, los bosques argentinos del quebracho o ciertos pueblos petroleros del lago de Maracaibo tienen dolorosas razones para creer en la mortalidad de las fortunas que la naturaleza otorga y el imperialismo usurpa. La lluvia que irriga a los centros del poder imperialista ahoga los vastos suburbios del sistema. Del mismo modo, y simétricamente, el bienestar de nuestras clases dominantes -dominantes hacia dentro, dominadas desde fuera- es la maldición de nuestras multitudes condenadas a una vida de bestias de carga.

"Las venas abiertas de América Latina", de Eduardo Galeano.

Las venas abiertas de América Latina, de Eduardo Galeano

"Hemos guardado un silencio bastante parecido a la estupidez". Con esa frase imponente, el genial escritor y periodista uruguayo Eduardo Galeano nos presenta su libro Las venas abiertas de América Latina (1971), una de sus obras más conocidas, en la que realiza un acta de acusación de la explotación de Latinoamérica por poderes extranjeros a partir del siglo XV. Su extensa bibliografía y minuciosa investigación permitieron al autor plasmar crudamente la problemática sociológica, económica y política de América Latina.

"Soy un escritor que quisiera contribuir al rescate de la memoria secuestrada de toda América, pero sobre todo de América Latina, tierra despreciada y entrañable", ha confesado Galeano en algún momento. Palabras de un grande.

La idea de este blog es que ustedes, los lectores de 4 en el fondo, puedan conocer más detalles sobre lo que fue el descubrimiento de América y sus lamentables consecuencias. Recordemos que para entender el presente, siempre es bueno saber lo que sucedió en el pasado.

Por eso mismo, la producción de 4 en el fondo se encargará de extraer, a su criterio, las partes más llamativas y trascendentes del libro Las venas abiertas de América Latina para que los internautas tengan la chance de aprender, debatir y tomar conciencia sobre la realidad que vive nuestro mundo.

Para comenzar, les dejamos una breve biografía de Eduardo Galeano:

Nació en Montevideo, en 1940. Allí se inició muy temprano en el oficio periodístico, publicando dibujos en el semanario El Sol. En su ciudad natal, escribió también sus primeros artículos y libros. Fue jefe de redacción del semanario Marcha y director del diario Época.

Durante los años de la dictadura militar uruguaya, estuvo exiliado en Argentina -donde fundó y dirigió la revista Crisis- y en la costa catalana de España. A principios de 1985 regresó a Montevideo, ciudad en la que actualmente vive, camina y escribe.

Es autor de varios libros, traducidos a numerosas lenguas. Galeano comete, sin remordimientos, la violación de las fronteras que separan los géneros literarios. A lo largo de su obra, en la que confluyen la narración y el ensayo, la poesía y la crónica, sus libros recogen las voces del alma y de la calle, que ofrecen una síntesis de la realidad y su memoria.

En dos ocasiones fue premiado por la Casa de las Américas y por el Ministerio de Cultura de Uruguay. Recibió, además, el American Book Award de la Universidad de Washington, en Estados Unidos. Fue el primer escritor galardonado con el premio Aloa, creado por los editores de Dinamarca, y con el Cultural Freedom Prize, otorgado por la Fundación Lannan.

Por Pablo Medina

sábado, 23 de junio de 2007

Verbo irregular

Por Roberto Santoro

Yo amo
Tú escribes
Él sueña
Nosotros vivimos
Vosotros cantáis
Ellos matan


Roberto Santoro, un poeta de ternuras. Uno del centenar de periodistas desaparecidos de la última dictadura militar (1976-1983). Es el autor de "Literatura de la pelota", un libro esencial, en el que reunió textos de grandes escritores con la voz de las hinchadas.
Santoro fue secuestrado el primer día de junio de 1977 en la escuela donde trabajaba (la ENET 25 de Once). Desde entonces nadie supo más de él.