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martes, 20 de octubre de 2009

La realidad de la Selección argentina

Tal vez habría sido más saludable que la Selección argentina no haya clasificado al Mundial de Sudáfrica 2010. Y esta idea no intenta en absoluto agredir ni desestimar la conducción de Diego Armando Maradona al frente del conjunto albiceleste.

Por el contrario, lo que se busca en estas líneas es desdramatizar algunas cuestiones y encontrar, en la medida de lo posible, el camino que permita llegar al destino que cada fanático del fútbol desea: disfrutar del buen juego, algo que le faltó precisamente al equipo nacional durante las Eliminatorias, y hasta las últimas fechas.

Es cierto que un Mundial sin Argentina, Brasil, Francia, Italia, Alemania, España o Inglaterra no es un Mundial. De alguna manera si cualquiera de estos países no lo pudiera jugar, en el torneo se perdería en cada ausencia un pedazo grande de historia, de calidad, de negocio y, también, de emotividad.

Si bien hay situaciones e intereses que superan merecimientos y realidades, no hubiera sido tan catastrófico que Argentina se haya quedado afuera de la competencia más importante a nivel de selecciones.



En consecuencia se podría haber construido un mejor y más completo análisis de las deficiencias que rodearon –y rodean- al elenco dirigido por Maradona: entre otros puntos para profundizar, es clave determinar correctamente la función del presidente de la AFA, la formación del cuerpo técnico y el rol que debe cumplir cada integrante, el desempeño del periodismo, y la preparación y concentración del plantel ante cada compromiso.

Argentina necesita pensar a largo plazo, necesita proyectarse al 2014 ó 2018. Parece una locura esta afirmación, pero al menos es una propuesta que tiene buenas intenciones. Argentina necesita empezar de cero, desechar cualquier aspecto negativo que no sume al grupo (desde colaboradores y técnicos hasta futbolistas), reorganizar calendarios, tener una idea clara de lo que se pretende conseguir, trabajar profesionalmente para un mismo objetivo. Asimismo se necesita de la responsabilidad de los jugadores y del apoyo de sus respectivos clubes. Eso está claro.

Para poder cumplir con estas condiciones se necesita, inevitablemente, de tiempo y de mucha voluntad. Por eso lo ideal o más recomendable es tener la mente puesta, desde ahora, en metas que se lleven a cabo dentro cinco o diez años. A partir de entonces se podrá formar un verdadero equipo y es muy probable que se alcance una identidad juego, la mayor carencia de la Selección en la actualidad.

Un gran número de la prensa, que varias veces pierde su objetividad y se transforma en un hincha más, y la mayoría de los aficionados por la redonda no estarán de acuerdo con estas conclusiones y seguramente dirán que el campeonato de Sudáfrica 2010 se jugará durante un mes y que en ese mes todo depende del momento de cada jugador y del equipo (incentivación, nivel de competencia, estado físico óptimos y también un toque de suerte). Puede ser. Sin embargo, no es motivo de celebración ganar un Mundial como lo logró Italia en Alemania 2006, donde lo que menos hizo fue jugar bien al fútbol.

Más allá de estos distintos puntos de vista, que son respetables, lo concreto y seguro es que Argentina disputará el Mundial del año que viene. El deseo es que le vaya bien, que deje una buena imagen y que pueda desplegar un gran rendimiento en los campos de juego. Incluso, si llega a la final y la gana, automáticamente dejaría en off-side la composición de estos párrafos. Ojalá que así sea. Igualmente, con este presente, la Selección hoy está para terminar en un quinto o sexto puesto. De hecho, si lograra alcanzar cualquiera de esas dos posiciones, el pueblo argentino podría considerarse dichoso.


Por Pablo Medina

martes, 8 de septiembre de 2009

El rol que cumple el periodismo

La derrota de la Selección argentina por 3 a 1 frente a Brasil dejó muchos temas para debatir. Entre ellos, la falta de identidad en el juego del conjunto nacional, las fallas defensivas, la poca contundencia en el ataque, los problemas de conexión entre el mediocampo y los delanteros, la discusión por contar o no con un "nueve" de área, la influencia del público en la cancha de Rosario Central, los cambios en el once inicial para visitar a Paraguay y las numerosas explicaciones del bajo rendimiento de Lionel Messi en el equipo albiceleste.

Asimismo no resultó extraño advertir que en los canales de televisión, en las radios y en los diarios se volvió, de alguna manera, a la escuela primaria, ya que, a falta de tres fechas para el final de las Eliminatorias, se empezó a usar la calculadora para hacer cuentas en la tabla de posiciones y, en consecuencia, pronosticar posibles y distintos resultados de los rivales directos (Colombia, Ecuador, Uruguay y Venezuela) que puedan favorecer al elenco que conduce Diego Armando Maradona para obtener el pasaje al Mundial de Sudáfrica 2010.

Sin embargo, y a pesar de que desfilaron unos cuantos puntos de reflexión, no me pareció ver, escuchar o leer el análisis de la relación periodismo-futbolistas o periodismo-director técnico.

¿A qué me refiero con esto? Considero que en la semana previa al encuentro ante Brasil hubo una exposición desmedida de los jugadores argentinos y del entrenador en la TV. No creo conveniente que hasta apenas unas horas antes de comenzar un encuentro se les siga haciendo notas a los protagonistas, cuando ya hablaron de lo mismo en reiteradas oportunidades.

Por cierto, ¿qué más puede decir un defensor, un arquero o un goleador a falta de 45 minutos para que empiece un partido? A partir de aquí surgen dos conclusiones:

1. En primer lugar es evidente que los medios masivos de comunicación necesitan sobremanera de la palabra del protagonista y, a su vez, se desviven (varias veces deslealmente) por tener primero la entrevista en vivo o en exclusiva y así dejar en off-side a la competencia de turno.

2. En esta cuestión que planteo también tienen responsabilidad los jugadores y el entrenador, ya que ellos obviamente cuentan con el derecho de decir que "no". El problema es que no lo hacen. Seamos sinceros, a la mayoría les fascina ir a los programas o salir en las tapas de los periódicos, ¿o no?

Durante las jornadas de entrenamientos de la Selección en el predio de Ezeiza, que anteceden a un partido de Eliminatorias, hay días en los que la prensa tiene acceso a cubrir la práctica y luego asistir a una conferencia, en la que hablan dos o tres jugadores (elegidos por el cuerpo técnico o incluso por el mismo plantel) y además hay un día especial en el que las declaraciones pertenecen solamente al entrenador.

Igualmente en este caso, la atención que reciben los periodistas, se intuye, no es suficiente porque al término de cada conferencia es muy común ver a algunos cronistas que intentan y generalmente logran hacer notas "mano a mano" o un móvil con el futbolista que acaba de hablar para todos hace instantes, ¿me explico? A nivel periodístico, ¿sirve?, ¿es necesario?

Con ese critero, entonces, no habría que organizar más conferencias, si después cada notero va a intentar realizar notas en exclusiva. Eso sí, el camino hacia el jugador que cada uno desea entrevistar será una verdadera "carnicería", (recuerden, por si no lo saben, que en un entrenamiento a nivel de Selección suele haber más de 100 periodistas).

Les propongo dos circunstancias que se dieron en los últimos días (relacionadas con el seleccionado argentino) y que le dan un cierre al concepto que fui desarrollando en estas líneas. De esta manera ustedes terminarán de formar sus opiniones y, si quieren, podrán compartirlas en el blog:

1. El viernes 4 de septiembre de 2009, un día antes del clásico con Brasil, el canal Fox Sports hizo un móvil en vivo desde Rosario con Maradona, quien había llegado a Santa Fe hace minutos y quien, vale aclararlo, había dado una conferencia de prensa ¡24 horas antes!

2. Para no quedarse atrás, la producción de Gol de Medianoche (TyC Sports) arregló para ese viernes, pero en horas nocturnas, un móvil en vivo con el DT de Argentina. Los conductores del programa, Gastón Recondo y Marcelo Palacios, lo entrevistaron durante varios minutos, a tal punto de que Maradona hizo la seña de "cortenlá, me tengo que ir a dormir". Y por lo tanto Martín Arévalo, enviado especial que estaba junto a Diego en el hotel, se dio cuenta de la situación y se encargó de finalizar la charla. Para colmo, ESPN habló con el ídolo de Boca en la tarde misma del partido.

¿Hace falta perseguir así a los jugadores o técnicos?, ¿es tan importante insistir una y otra vez en las declaraciones previas a un encuentro?, ¿acaso no son más jugosas las palabras luego de los 90 minutos?

Con todo esto no quiero justificar al conjunto argentino. En absoluto. Obviamente hay errores (cuestiones tácticas y ausencia de un estilo de juego definido) que deben corregir los futbolistas y el entrenador. De eso no hay dudas. Pero estoy seguro de que el equipo no se concentró como debía hacerlo, y justamente por pasear de un canal a otro. Tanto Maradona como sus dirigidos no se mentalizaron correctamente ante un desafío de la altura de Brasil. A lo mejor este punto puede ser un factor que influya (o no, por algo son profesionales). Lo cierto es que afuera se habló mucho, mientras que adentro (del campo de juego) se demostró muy poco.

A veces es mejor resolver los problemas en la intimidad, sin operar con el micrófono, aun cuando el pedido resulte anti natural para los periodistas. De hecho, quien les escribe también es periodista.


Por Pablo Medina

viernes, 5 de junio de 2009

Más allá de ser campeón

“El tema no es ser campeón. Hay que gozar el valor del momento. Jugar como este Huracán mejora al fútbol y a la vida”. Con esa frase mágica, el ex jugador Jorge Carrascosa, campeón en 1973 con el conjunto de Parque Patricios, se refirió al presente del equipo que dirige Angel Cappa, durante la presentación del libro “Por el siglo de los siglos”, que recorre la historia del club quemero.

La definición de Carrascosa inevitablemente despierta esperanzas y, de alguna manera, llama a la reflexión en tiempos en los que el exitismo deportivo cada vez es más pronunciado.

Ser campeón es un objetivo que a veces se consigue y otras veces, no. Pero un objetivo es un objetivo y no la totalidad. El deporte y la vida habilitan muchas posibilidades más, muchos desarrollos más y muchas sonrisas más.


Huracán, en tanto, está ganando mucho más que un campeonato: reivindica al fútbol con el fútbol y alegra corazones de propios y ajenos. No se sabe qué será de su futuro. Sin embargo el juego que despliega hoy en las canchas, sin lugar a dudas, emociona para siempre.

Por Pablo Medina

martes, 26 de mayo de 2009

¡Un gran dilema!

Desde hace unas cuantas semanas se viene debatiendo en los canales de televisión, en las radios, en los diarios, en los hogares, en el trabajo o en cualquier charla de café, entre otros lugares, cuál es el equipo que mejor juega al fútbol en Argentina.

Mucha gente elige a Lanús, campeón del Apertura 2007, por su elogiable proyecto de apostar a las inferiores y además por el alto nivel de competencia que mantiene torneo a torneo, a pesar de que en el plano internacional todavía se está acomodando.

Mientras que por otro lado numerosas personas prefieren al sorprendente Huracán de Angel Cappa, que despierta recuerdos de potrero y que se caracteriza por tocar la pelota con precisión en velocidad.

Y después aparecen otros fanáticos de la número cinco que señalan a Godoy Cruz de Mendoza como el principal candidato a llevarse el primer lugar del podio.

Sin embargo, lo más destacado y positivo de esta cuestión, la de determinar cuál es el mejor equipo, es que afortunadamente se está hablando de temas que hacen crecen al fútbol y que permiten olvidarse, aunque sea por un rato, de la violencia. ¡Por fin una a favor!, ¿no?

Bienvenidos Huracán, Godoy Cruz, Lanús y todos los que se animen a jugar bien con la esfera repartida en gajos. De alguna manera no sólo le están brindando un inolvidable espectáculo al hincha, sino también le generan felicidad y ganas de ir a una cancha. Eso, indudablemente, es impagable.


El Globo, el Tomba y el Granate, cada uno con su estilo definido y característico, ya ganaron por goleada. Por eso mismo gana el fútbol, y en consecuencia ganamos todos, al menos los que no miramos el color de la camiseta.

Acá les dejo un compacto de una entrevista que les hice a Jadson Viera y a Diego González, defensor y volante de Lanús respectivamente, luego del triunfo del conjunto que comanda Luis Zubeldía por 1 a 0 ante Banfield, en el clásico del Sur, por la fecha 15 del Clausura 2009. La nota fue realizada a través del canal de deportes ESPN.


Por Pablo Medina

domingo, 15 de marzo de 2009

“... Y a otras cosas que hago para ganarme la vida y que llamo periodismo, aunque no es periodismo”

La frase que ocupa el título de esta nota fue creada por el periodista, traductor, dramaturgo y escritor argentino Rodolfo Walsh y, de alguna manera, simplifica el pensamiento de quien les redacta. Al menos en Argentina hace rato que el periodismo dejó de ser periodismo. Hoy se parece más a un entretenimiento mediático y representa, asimismo, un negocio sumamente tentador y redituable para unos pocos, como sucede casi siempre. En estas líneas no se está descubriendo América, por supuesto, pero sí se intenta explicar que ahora la información recorre otros ámbitos, muy lejanos por cierto a la escencialidad, y también se intenta concluir que la mayoría de los periodistas, al parecer, se han formado profesionalmente para terminar siendo animadores de espectáculos.

En el mundo del fútbol, por citar un escenario, es común que a jugadores, entrenadores y dirigentes se les consulte constantemente sobre temas que innumerables veces no les incumben y en consecuencia sus testimonios no suman al caso, quedan en la nada o, por el contrario, generan conflictos innecesarios, pero con un alto poder de raiting. Y en este último punto, que en definitiva se manifiesta de manera considerable por sobre los dos anteriores, es cuando los dueños de las empresas que manejan los medios masivos de comunicación se frontan felices las manos y reflejan el signo de billetes en sus ojos porque aquellas declaraciones adversas, desacertadas en el protagonista y fuera de contexto seguramante les van a servir para llenar páginas en los diarios, para completar tiras radiales y sobremanera para copar las horas televisivas.

La renuncia de Juan Román Riquelme a la Selección argentina, según argumentó por diferencias en los códigos con su director técnico Diego Maradona, ha ocasionado un sin fin de entrevistas, debates, peleas, dudas, incertidumbres, mentiras, verdades, auspiciantes, publicidades y, obviamente, mucho dinero en las billeteras. Los programas de TV, las emisoras y la prensa escrita, en tanto, tuvieron y aún tienen una importante cantidad de material para "desarrollar" y "analizar".

Sin embargo, desde el punto de vista estrictamente periodístico, ¿se está informando fielmente al oyente, al lector o al televidente?, ¿interesa saber qué opina Néstor Gorosito, DT de River, sobre el AD10S de Román a la celeste y blanca?, ¿sirve llamar todos los días a Maradona para que cuente sus sensaciones ante este caso?, ¿Para qué? Si se sabe que en el fútbol apenas un puñado de individuos se saca, de vez en cuando, el famoso cassette, ¿le sirve a Maradona amenzar a Gorosito con revelar hechos personales del estratega millonario? ¿no cansa ver a los mismos periodistas peleándose en su propio programa y en los de otros canales?, ¿es necesario que la desvinculación de Riquelme se convierta en una cuestión de Estado?

A simple vista se advierten varias cuestiones por plantearse. Y probablemente haya unas cuantas más. No obstante estas cuestiones, a su vez, permiten desplegar una serie de conclusiones:

1. Los temas que despiertan enfrentamientos y papelones, y que generalmente carecen de valor, venden mucho. Por lo tanto a las empresas les sirve para mostrar en pantalla o en el papel.

2. En reiteradas oportunidades se les da un tiempo y un tratamiento excesivos a situaciones que a lo mejor son importantes, pero que igualmente no merecen el protagonismo que se les da.

3. La selección de noticias no se maneja de manera correcta. Existen infinitas historias que realmente valen la pena saber y sin embargo no abundan lugares en los que se puedan dar a conocer. O el desarrollo de esos hechos no es el adecuado.

4. Los culpables de este inconveniente no son solamente las empresas que dirigen los medios de comunicación. Vale indicar que también el público que recibe la información es el que elige qué ver y qué no.

5. Si por estos días el mayor problema de la Selección es saber qué está pasando en la cabeza de Riquelme o en la de Maradona, una y otra vez y sin rumbo, hay que entender que el futuro del conjunto nacional no va a ser muy satisfactorio (aclaro, por las dudas, que no desestimo este conflicto, pero no me parece lo más importante del mundo). Si ese tema es el principal y no el de analizar conceptos futbolísticos y el de concentrarse como se debe para un compromiso de Eliminatorias, va a ser muy difícil que el equipo se muestre unido, sólido, como un gran grupo de trabajo y que pueda rendir al máximo. Rendir al máximo, siguiendo el pensamiento de esta columna, no significa clasificar a un Mundial y ganar títulos. Va más allá de los resultados. Rendir al máximo, en este caso, significa jugar bien al fútbol. Simplemente eso.

Por Pablo Medina

miércoles, 12 de marzo de 2008

De la nada a la gloria

En el fútbol hay momentos terribles. Momentos de desesperación, de impotencia, de amargura y también de tristeza. Perder ante el clásico rival, caer derrotado en la final de un mundial o errar el penal de la victoria son, entre otras situaciones, algunos de los motivos que justifican aquellos momentos terribles. Se supone que la mayoría de los jugadores lo sufren, pero el más perjudicado sin lugar a dudas es el verdadero hincha, seguidor del alma y cómplice de éxitos y frustraciones.

En el fútbol a veces se confunde la pasión con la estupidez. Los interminables hechos de violencia en los estadios entre los que se creen hinchas (en realidad son delincuentes) atentan contra la esencia de este deporte, el más hermoso del mundo por lejos.

El verdadero hincha, el que acompaña en las buenas y en las malas, también se ve perjudicado entonces cuando es privado de ver a su equipo, por cuestiones de seguridad, como se suele escuchar. A no olvidarse tampoco de los negocios sucios que existen entre dirigentes y barrabravas. Eso también atenta contra la número cinco.

Pero en el fútbol por suerte hay momentos de felicidad, circunstancias en las que los protagonistas que actúan en la cancha y los eternos simpatizantes se sienten las personas más afortunadas del planeta.

Muchas son las razones para ilusionarse si se trata de un grito de gol inesperado, casi inalcanzable. Mayores son las razones para abrazarse fuertemente con el hermano, el padre o el amigo si el empate llega cuando todo parecía perdido. E innumerables son las razones para saltar alocadamente de alegría si se pasa de la nada a la gloria en cuestión de minutos nomás.

Así fue cómo vivió el hincha de San Lorenzo el gran triunfo 3 a 2 de su equipo en la Copa Libertadores frente a Real Potosí, en Bolivia. Cuando el conjunto local se ponía en ventaja por dos tantos, se advertía lo peor en el ambiente azulgrana (entiéndase la duda sobre la continuidad de su entrenador Ramón Díaz y de algunos jugadores en el club, un tema bien característico de nuestro país). Pero mágicamente cayeron del cielo tres hermosos goles que cambiaron la historia. La del Ciclón y la de sus fanáticos.

Seguramente cuando el paraguayo Aureliano Torres convirtió el penal de la victoria, los hinchas de Boedo se olvidaron de sus problemas en el trabajo y de la plata que no alcanza a fin de mes. Y hasta posiblemente aquél que no sea de San Lorenzo se haya alegrado por la hazaña argentina.

Eso es lo lindo del fútbol, esa es la magia que tiene el fútbol. Cuando el milagro se transforma en realidad y el corazón estalla, no hay dinero que pueda comprar esa sensación única de bienestar. Por suerte todavía hay momentos de felicidad en este maravilloso deporte. Imposible no emocionarse.

Por Pablo Medina

domingo, 13 de enero de 2008

La realidad que viven muchos jugadores del fútbol argentino

El mercado de pases y la influencia de los billetes

En estos días en los que el mercado de pases es el protagonista del verano, uno de los temas que suele desatarse para comenzar el debate es el del exilio de muchos jugadores argentinos a tierras desconocidas y poco amigables.

Países como Rusia, Qatar, Turquía o Grecia, entre otros destinos, seducen con suculentas sumas de dinero a algunos futbolistas que, evidentemente, priorizan la tranquilidad económica por sobre el nivel de la número cinco.

En consecuencia firman contratos millonarios (siempre en dólares o euros) y luego se lanzan a un mundo completamente diferente del escenario local. Lo curioso es que cada vez son más los juveniles que aceptan emigrar al exterior para “continuar” su carrera cuando todavía ni empezó. En reiteradas oportunidades no han llegado a debutar en la Primera de su club.

La incógnita, entonces, pasa también por saber cómo es el accionar interno de los famosos representantes (interesante punto para discutir en otro momento), quienes manejan el futuro de estos adolescentes, obviamente enceguecidos tanto ellos como sus familiares (generalmente de bajos ingresos) por el verde papel.

Sin embargo la nueva vida, a veces, no termina siendo la ideal, al menos desde el punto de vista de la gloria deportiva. ¿Cuál es el problema que a menudo padecen estos pibes recién vendidos? Desaparecen. No hay noticias sobre su desempeño. No son tenidos en cuenta por el entrenador. O simplemente no rinden. ¿Influye el factor psicológico? Puede ser, es una alternativa.

El delantero Fernando Cavenaghi, por citar un caso, a mediados del 2004 era un firme candidato a vestir la camiseta número 9 de la Selección para Alemania 2006. Pero su paso por el fútbol ruso (en Spartak de Moscú no tuvo continuidad) lo borró del mapa, aunque el propio goleador aún niegue que ése haya sido el motivo de su ausencia en el último mundial.

Igualmente sería un error afirmar que el inconveniente recién indicado lo sufren todos los jugadores. Existen situaciones en las que les va muy bien (Ezequiel González, ex canalla y xeneize, actualmente defiende los colores del Panathinaikos griego y afirma que se siente muy cómodo ahí) y hasta son vistos con buenos ojos por equipos que militan en ligas de alto nivel, como lo son la española, la inglesa o la italiana, entre otras.

De hecho, el Torito Cavenaghi ahora actúa en el Burdeos francés, y de a poco va volviendo a ser el de antes, el incansable romperredes de River.

Incluso, otros jóvenes disponen de mejor suerte. Los mediocampistas Ever Banega (recientemente incorporado al Valencia de España), Javier Mascherano (Liverpool de Inglaterra) o Carlos Tevez en el Manchester United no tuvieron que vestir “camisetas extrañas” para luego saltar a un fútbol más competitivo.

Asimismo hay otros que arreglaron contratos con clubes de gran renombre internacional, pero después quedaron relegados y, por consiguiente, fueron prestados a conjuntos más “pobres”. Sí, a estos muchachos los tratan como mercancías. En definitiva, el menú de opciones es muy variado.

En cuanto al tema económico, un futbolista argentino (pidió que no se divulgara su identidad) reconoció: “Es cierto que se sufre mucho el frío. Aparte es muy difícil aprender el idioma. No entiendo nada. Encima, allá la gente te discrimina. Es muy complicado vivir en esas condiciones. Al fin y al cabo, lo positivo es que se gana muy bien. La diferencia es enorme. Mi idea es quedarme ahí un par de años más y luego volver a Argentina”, una declaración que, posiblemente, sintetice el pensamiento de muchos de sus colegas.

No obstante, las palabras de Ismael Sosa (Independiente), quien negó una oferta del Dynamo de Moscú, aseguran lo contrario y sorprenden: “Me podría llenar de dinero yendo a Rusia, pero retrocedo en lo futbolístico, y la verdad es que prefiero cuidar mi carrera. No quiero ir sólo detrás de la guita. Yo sueño con la Selección. Jugué un Sub 20, un Sudamericano y siempre quiero ponerme de vuelta esa camiseta. Rusia es un fútbol en el que perdés todo. A la larga, desde lo deportivo, se puede complicar y recién tengo 20 años”. Al igual que Chuco, Germán Denis (compañero en la delantera roja) le dijo que no al Rubin Kazan en una oferta tremenda para el club: 10.000.000 de dólares. Impresionante.

De cualquier manera, la intención de esta nota no es criticar, sino describir un panorama, resaltar un hecho que se repite año tras año, y que se va incrementando a borbotones.

Precisamente, el poder monetario no solo tiene influencia sobre los futbolistas, sino también en cualquier ámbito de la vida. Por eso mismo, habría que preguntarle a un arquitecto, a un médico, a un profesor, a un periodista, a un abogado o al que sea, si aceptaría trabajar en un país completamente diferente al nuestro (sufriendo las adversidades como el clima, el idioma, las costumbres, la distancia) con tal de percibir miles y miles de billetes en euros o dólares, durante un lapso de dos a cuatro años. Sinceramente, ¿usted no agarraría viaje?

Existe una frase que puede resumir la idea del texto y que lejos está de ofender al ex arquero de Boca Carlos Fernando Navarro Montoya: “Por la plata baila el mono”.

Por Pablo Medina

miércoles, 27 de junio de 2007

Opinión en un mar de angustia

Es hora de agregar un nombre más a la lista de víctimas fatales en el deporte número uno de Argentina. Es hora de intentar comprender que algo anda mal en los pasillos de AFA, transitados por inoperantes ñoquis que solo acumulan billetes para vivir una vida de alta sociedad para mantener una familia y usan sus capacidades en procedimientos que no implican compromiso y no tienen consecuencias negativas. ¿Y el fútbol cómo anda?...Las siglas AFA significan Asociación del Fútbol Argentino, pero a lo que rigen ¿Cómo se desarrolla? ¿Es importante el traumatismo de cráneo preocupante que sufrió Marcelo Cejas antes de fallecer? ¿Si estos síntomas recaían sobre Cagna, alguien del cuerpo técnico de alguno de los equipos u otro personaje destacable, no hubiesen parado el fútbol? ¿Cuando terminarán las remotas facultades de los ignorantes policías que cobran un sueldo por empuñar un arma? ¿Por qué ellos ven los partidos del lado del campo de juego y no del lado de la tribuna? ¿Quién es el responsable de tanto libertinaje? ¿Cómo se permitió que luego del gol de Galmarini, los hinchas más pesados de Nueva Chicago empezaran a abandonar el estadio y más, cuando no se habían jugado ni diez minutos del segundo tiempo? ¿No les parece llamativo?

Y la historia continuó cuando la invasión a la cancha y los saqueos de estúpidos hinchas tiñeron de odio el ambiente; más tarde hubo una batalla campal en las calles de la República de Mataderos y las consecuencias: viviendas y autos particulares destruidos, transportes públicos interrumpidos, emboscadas a los hinchas de Tigre en la General Paz y por sobre todas las cosas, daños a la gente que nada lo relacionaba con este partido.

Y para colmo de todo, el hospital Santojanni fue testigo de una familia que no encontraba consuelo al ver a uno de sus integrantes desangrándose en una camilla hasta morir; todo por culpa del fútbol, este maldito deporte que alimenta la ignorancia de muchos que se creen los guapos bardeando al ciudadano, al hincha de verdad, al simpatizante o al fanático de una pasión. ¿Qué se les puede desear a esos inútiles? ¿Qué los arresten?..JAJAJA, si mañana tranquilamente entran y pasado mañana vuelven a matar. ¿Qué se les puede pedir a esos imbéciles? ¿Qué no vayan más a la cancha? Si es allí donde pueden manifestar su vida llena de odio al mundo proyectado en una película carente de educación. Pero entonces en quién recae toda la culpa de tanta mierda. ¿En los dirigentes que no pueden controlar a su gente? ¿A la policía que solo llevan el rótulo por su ropita azul y su gorra? No quedan afuera los sin-cerebro de AFA que se olvidaron la personalidad en una caja y no saben decidir para bien; duermen con el mayor miedo, la responsabilidad, el poder de persuasión, el incentivo al cambio, el mejorar este juego… ¿A qué le tienen miedo? ¿A quitarle 30 puntos a un club –como da la ley como tope- porque su hinchada, REPITO “SU HINCHADA” promovió el caos? ¿Le temen a provocar descensos, verdaderos suspensiones, desafiliaciones por un año y todo lo que eso conlleva? ¿No parecen Pilato con su desempeño laboral? ¿Y las cámaras de seguridad que se colocaron en los estadios donde se las metieron…?

El COPROSEDE quiere figurar suspendiendo un estadio o negando la entrada del público a los estadios ¡Pero que pelotudez! Acá hay que trabajar, hay que cortar el mambo de los giles que nada lo vinculan al fútbol. ¿Para que sirve ponerle el candado a una cancha? ¿A River para que el sirvió suspenderle el Monumental si van los tontos al Hall de los trofeos y rompen todo a su paso? ¿A Boca para que le sirvió cerrarle La Bombonera si afuera de ella muchos se apuñalan para apropiarse de la empresa La Doce? Hay resultados que demuestran que ciertas decisiones autoritarias no llevan por buen camino.

Uno es periodista, es hincha, es espectador y desea ir a la cancha en paz sabiendo que se puede volver a abrazar a “la vieja”, al nene, a la mujer o a cualquier ser querido; y por otra parte uno quiere que ellos también formen parte de la fiesta aunque en la actualidad solo este deseo se concreta en una vida de sueños donde inventa el mundo ideal, ese planeta que llena estadios y se rompen redes. Estamos tan lejos de vivir en paz….Solo ocupando los cargos que uno tiene, sólo así todo puede mejorar y hacer del fútbol lo que es, un simple juego que nos despeja de los malos momentos.

Usted que lee esta nota ¿No lo tiene bastante podrido más de lo mismo? Puede ser pero no hay algo más relevante que toda esta porquería que todo lo opaca….

¡Ah! Me olvidaba, Tigre ascendió a Primera tras ganarle en el global a Chicago por 3 a 1….

Por Jorge Gonzalez